Hace un par de días recibí el libro, como andaba divagando en otras cosas solo lo hojeé, y lo deje para después. Sabía que el libro estaría interesante con diferentes historias, ya había escuchado algunas narraciones en una presentación. La curiosidad por saber sí me mataba, pero cuando estás con tu mente en otro lado, como si ni vas ni vienes, mejor decidí dejarlo para más tarde. Me dije a mi misma: en mi próxima cita médica el libro será mi acompañante.
Llegar al Cook County Hospital, sin libro ni acompañante, es como si el tiempo se detuviera; es un congelamiento mental. Ves irse y llegar gente. Un mar de personas extrañas, de colores, olores, dolores y sin sabores. Al llevar el libro me salvé un poco de ver a las personas o hacer conversaciones que no llevan a ninguna parte, o al final padecer de lo mismo al contagiase mentalmente de lo ajeno.
Me absorbí en el libro, como una persona hambrienta, me empecé a devorar las paginas, a tragarme cada palabra, iba arrasando letra por letra, apenas terminaba un conjunto cuando ya la otra estaba a medio morder, quise parar, detenerme, disfrutar cada oración, uno por uno el pedazo de historia relatada, pero mi mente ni mis ojos me querían obedecer. Sentí que era como una muralla al no dejar penetrar los murmullos ajenos, risas extrañas y a veces molestas. Penetrarme en la lectura, era lo único que me importaba; el reírme sola me hacía cómplice del libro .En un momento pensé qué si alguien me observara pensaría de qué se ríe o se preguntaría de qué hablará ese libro? Me sentía envidiada. De repente, alguien se acercó a preguntarme la hora, a la segunda vez respondí; ahí se me borro la sonrisa al darme cuenta de la hora y ver una sala vacía. El viajar a Polonia, a Perú, llegar al O’hare y volver a Chicago, me perdió en el tiempo, nunca escuché cuando dijeron mi nombre. Me di cuenta que mi deseo por devorar el libro se debe a esa forma de narrar del escritor; te transporta al momento con los personajes, te hace escuchar y sentir, es como si fueras parte del relato y más que algunos de ellos los asocias con conocidos. Al final de cada historia, te deja con hambre de más, con ganas de adentrarte más allá. El libro lo empecé cerca de las ocho am con algunos espacios de tiempo , lo terminé casi a la una pm .Sé que tengo que darle una segunda, tercera y hasta cuarta lectura, para descubrir nuevos detalles, situaciones y complicidades.
Este comentario nacio despues de haver terminado de leer el libro jaleos y denuncias.
Erika Urquiza