La lectura de mi libro en Radio Arte,4/26/2012.
StanislawJaroszek
Stanislaw Jaroszek es el autor del libro "Jaleos y denuncias" publicado por la revista Contratiempo en 2010. Sus cuentos tambien son parte de la antologia de escritores de Contratiempo "En la 18 a la 1" publicada en 2010.
TALLER DE CONTRATIEMPO
Estanislao Jaroszek con Rey Andujar
Sunday, April 29, 2012
Friday, October 14, 2011
Refleciones de mi lectora
Hace un par de días recibí el libro, como andaba divagando en otras cosas solo lo hojeé, y lo deje para después. Sabía que el libro estaría interesante con diferentes historias, ya había escuchado algunas narraciones en una presentación. La curiosidad por saber sí me mataba, pero cuando estás con tu mente en otro lado, como si ni vas ni vienes, mejor decidí dejarlo para más tarde. Me dije a mi misma: en mi próxima cita médica el libro será mi acompañante.
Llegar al Cook County Hospital, sin libro ni acompañante, es como si el tiempo se detuviera; es un congelamiento mental. Ves irse y llegar gente. Un mar de personas extrañas, de colores, olores, dolores y sin sabores. Al llevar el libro me salvé un poco de ver a las personas o hacer conversaciones que no llevan a ninguna parte, o al final padecer de lo mismo al contagiase mentalmente de lo ajeno.
Me absorbí en el libro, como una persona hambrienta, me empecé a devorar las paginas, a tragarme cada palabra, iba arrasando letra por letra, apenas terminaba un conjunto cuando ya la otra estaba a medio morder, quise parar, detenerme, disfrutar cada oración, uno por uno el pedazo de historia relatada, pero mi mente ni mis ojos me querían obedecer. Sentí que era como una muralla al no dejar penetrar los murmullos ajenos, risas extrañas y a veces molestas. Penetrarme en la lectura, era lo único que me importaba; el reírme sola me hacía cómplice del libro .En un momento pensé qué si alguien me observara pensaría de qué se ríe o se preguntaría de qué hablará ese libro? Me sentía envidiada. De repente, alguien se acercó a preguntarme la hora, a la segunda vez respondí; ahí se me borro la sonrisa al darme cuenta de la hora y ver una sala vacía. El viajar a Polonia, a Perú, llegar al O’hare y volver a Chicago, me perdió en el tiempo, nunca escuché cuando dijeron mi nombre. Me di cuenta que mi deseo por devorar el libro se debe a esa forma de narrar del escritor; te transporta al momento con los personajes, te hace escuchar y sentir, es como si fueras parte del relato y más que algunos de ellos los asocias con conocidos. Al final de cada historia, te deja con hambre de más, con ganas de adentrarte más allá. El libro lo empecé cerca de las ocho am con algunos espacios de tiempo , lo terminé casi a la una pm .Sé que tengo que darle una segunda, tercera y hasta cuarta lectura, para descubrir nuevos detalles, situaciones y complicidades.
Este comentario nacio despues de haver terminado de leer el libro jaleos y denuncias.
Erika Urquiza
Sunday, September 4, 2011
Friday, February 4, 2011
Friday, January 21, 2011
Resena de "Jaleos y denuncias"
vida gitana
las máscaras de stanislaw jaroszek
Por Rey Andújar
Death upsets everything.
Philip Roth
A nadie en su sano juicio se le ocurriría preguntarle a un inmigrante qué cosas (casi siempre son tres) se llevaría a una isla desierta, o peor aún, cuáles pertenencias tendrían prioridad al momento del naufragio. El oficio del que viaja poco por placer es azaroso. Para cruzar la frontera hay que ir ligero; lo mismo que para atravesar los canales infestados de tiburones o dispararse de las precariedades ocasionadas por la posguerra. No hay mucho que traer porque el país que se deja está vacío de cosas o las que hay no interesan; además, lo que espera del otro lado, allá, es la idea del progreso. Maldito progreso que desde el momento en que se plantea implica un compromiso malevo.
Por poco que se traiga, el que viene arrastra sus cánticos y sazones; historias inacabadas, códigos y cánones. Y aunque en apariencia parezca trivial, el viajero trae un elemento de peso: su lenguaje. Por esta razón, todo lo que escriba Stanislaw Jaroszek en español tendrá siempre un dejo de extrañeza, y en mi caso, de fascinación. Ya en el prólogo de Jaleos y denuncias, el estudioso Paul Schroeder expone una teoría sobre el asunto y la completa con unas comparaciones más que razonables. Me atrevería a añadir que es pertinente recordar al escritor como fingidor; un ser que constantemente se hará de máscaras para componer un relato. Robará si es preciso. He aquí el factor de riesgo que hace de este libro una pieza rara y deslumbrante.
Si por jaleo puede leerse “extension”, por denuncia podría interpretarse “poner de manifiesto”. En todo el sentido esta colección representa lo propio. Estas historias, elaboradas desde una persona narrativa matizada en la candidez, describen seres incompletos aferrados a la vida aunque se regodeen en el muere. Estos personajes terriblemente cotidianos destacan por sus chispazos de energía; un tímido fervor religioso y la predisposición al trayecto y la espera.
A esto debe agregarse el tema axial que plantea la pugna constante entre la muerte y lo sensual. Esta propuesta de (contra)reflejo entre lo sicalíptico y lo fúnebre no es casual. Georges Bataille, en Las lágrimas de Eros, establece que así como existe una dialéctica entre el mito y lo real, entre el juego y el trabajo, el amor y la muerte componen un estadio místico que va más allá de la creación, influyendo y determinando áreas de la filosofía y el sicoanálisis.
Cuando Jaroszek, en “Amanda, la cariñosa”, uno de los mejores cuentos de la serie, apunta “Es que los muertos nos aman mucho”, no miente y lo que es más terrible, es que no lo hace de manera inocente. El autor narra las aventuras del viajante con una voluptuosa mujer y va dejando, a manera de caminito de migajas, pistas que toman total sentido hacia el final, cuando personaje y lector se enteran de que el hombre ha estado jangueando con el fantasma de una de las novias que dejó antes de marcharse a los Estados Unidos. Sin duda, hay en lo fúnebre un estremecimiento parecido al que se experimenta ante el placer erótico. La poesía habla de un amor que desordena la cotidianidad del universo; de la misma manera la muerte [la despedida] trastorna la falsa serenidad de la gente y las cosas.
La mayoría de estos relatos están muy bien logrados; parten de la acción misma y no dan tregua. Sus frases cortas, claras y bien articuladas permiten una narración fluida, sin prisa ni pausa. De los mismos sobresalen “El hermano”, en donde aparece el personaje de Bogdan, a quien por interesante extrañé en el resto de las historias; “Cosa de hombres”, cuento que juega muy bien con la figura del macho y la venganza; “El dueño”, que viene a ser un verdadero melting pot en donde a vuelo de pájaro se revisan las extrañezas de un variopinto grupo de inmigrantes y “El encuentro”, quizás uno de los momentos de ternura en la colección.
Jaleos y denuncias es un libro que sale airoso en el escabroso tramo del cuento breve. Sus historias apelan a la vida gitana, a puertas que han quedado abiertas al otro lado del océano y ventanas que nunca podrán cerrarse. El viajero se traslada con su lengua a cuestas, ahorrando sonrisas, escondiendo lágrimas; con cada dolor como una tregua, con cada abrazo como un adiós.
Jaroszek, Stanislaw. Jaleos y denuncias. Chicago: Ediciones Vocesueltas, 2010.
Monday, December 27, 2010
Monday, November 8, 2010
El escritor
Escritor
Un hombre y una mujer están sentados en la banca, debajo de un árbol grande.
-¿Y en qué piensas?
-En un libro.
-¿Qué libro?
-El que escribo.
La mujer se volteó para escapar de su mirada.
-Creo que será bueno. Dijo el hombre.
-Yo estoy leyendo una novela y es buenísima. Una mujer se enamora durante su viaje a África, de un hombre de la tribu, y se queda allí para vivir en la jungla.
El hombre sonrió y no respondió nada.
-Si tú pudieras inventar algo así, serías exitoso.
- Es que yo no invento, yo lo vivo.
Después de un momento de silencio añadió:
-Escribo cuentos.
-Te cuento que ahora tengo más tiempo y leo mucho. Si quieres puedo darte las últimas novelas que he terminado.
-Es que no leo cuando escribo.
-Dime, ¿Te da envidia cuando otro escritor escribe mejor que tú?
-Si escribe mejor, no.
-¿Y si no escribe bien?
-Entonces no importa.
La mujer lo miró sin entender, consultó el reloj y dijo:
-Bueno, ya tengo que irme, los niños regresarán de la escuela.
-Pues, fue bueno verte, dijo cuando ella lo besaba en la mejilla.
Se levantó y empezó a caminar dejándolo solo en la banca. El hombre la miraba alejarse, estaba enojado consigo mismo “Que estupido soy” pensaba. Pero no pudo separar sus ojos de la espalda de la mujer hasta que desapareció. Pues era la protagonista de todos los cuentos que ha escrito.
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